Alberto San Juan: “España seguirá teniendo un grave problema psiquiátrico mientras tenga cadáveres en el inconsciente y en el subsuelo.”

En tu obra “Mundo Obrero” repasas lo que ha sido el proletariado a lo largo del último siglo, ¿crees que la clase obrera ha perdido fuerza a la hora de enfrentarse al orden establecido?
La conciencia de clase y la idea de una lucha a través de organizaciones colectivas empiezan a decaer a partir de los 80 con el comienzo del ciclo capitalista-neoliberal. Se vende entonces con tremendo éxito la idea de que todos podemos dejar de ser clase proletaria y pasar a ser propietarios de viviendas, de acciones, de productos financieros, etc. En definitiva se trata de la idea de que yo no soy de clase trabajadora, sino de clase media. No soy rico, pero vivo bien y por tanto mis intereses están más cerca de los intereses de los ricos que de los intereses de los pobres. En el caso de España, se difunde la idea de que somos una democracia próspera con una población que tiene en general un nivel adquisitivo alto y sólido. Esto revienta con la crisis y la idea de la clase media aparece entonces como una especie de ficción. Lo que nos queda de la clase media es la cultura de la clase media pero con dificultades para llegar a fin de mes o para ahorrar, con lo que tarde o temprano nos encontramos con problemas serios a la hora de afrontar los gastos básicos corrientes. Pero seguimos sin querer reconocernos como clase trabajadora y todavía menos como “clase obrera” porque lo asociamos a un hombre en mono azul que trabaja en una fábrica de plantilla grande, algo que ya apenas existe en España. Pero somos clase trabajadora: dependemos de nuestro salario para vivir. Sigue leyendo “Alberto San Juan: “España seguirá teniendo un grave problema psiquiátrico mientras tenga cadáveres en el inconsciente y en el subsuelo.””

El votante sentimental

En “La Inmortalidad”, Milan Kundera hablaba de la figura del “homo sentimentalis”, definiéndola como aquella persona que eleva sus sentimientos a nivel de valores y que pone un interés especial en exhibirlos constantemente. En una época en que la política parece haberse puesto a la altura de las redes sociales y donde la fórmula más o menos ingeniosa ha sustituido al debate político, se están consolidando fuerzas políticas que hasta hace bien poco no tenían la más mínima posibilidad de obtener representación parlamentaria. Y lo han hecho apelando a los instintos básicos de una población frustrada, más que ofreciendo un programa político y económico coherente.

 

 

Sigue leyendo “El votante sentimental”

Dos inmensas minorías

El estado de crispación extrema en que ha caído Cataluña ha cimentado la existencia de dos bandos cada vez más estancos, cada vez menos dispuestos a llegar a una solución pactada y asumible por la otra parte. Sin una solución aceptable por los dos bandos, parece que el conflicto puede alargarse eternamente y, lo que es peor, con cada uno de los adversarios cada vez más alejado del otro, cada vez más enconado en su posición cerrada y cada vez menos dispuesto a escuchar sinceramente los argumentos del otro. Mientras resurgen fantasmas del pasado más siniestro, la sociedad catalana se está quedando enfrascada en una batalla simbólica mientras no hace frente a los problemas concretos que sufre una inmensa parte de la población, de los que la precariedad laboral o el aumento del precio del alquiler no son más que la punta del iceberg.

 

Sigue leyendo “Dos inmensas minorías”

¿Dónde está el punto de no retorno?

Hay momentos en la vida en que se acaba haciendo algo de lo que, lo sabemos, nos vamos a arrepentir y sin embargo no podemos evitar hacerlo. Lo hacemos por despecho, por impaciencia, por rabia, las más de las veces por simple estupidez.

Este momento parece haber llegado en Cataluña tras la violenta acción llevada a cabo por las fuerzas de seguridad del Estado el pasado 1 de octubre en su burdo intento de impedir la celebración de un referéndum para la independencia de Cataluña.

Sigue leyendo “¿Dónde está el punto de no retorno?”

Blog de WordPress.com.

Subir ↑