“La sociedad debe evolucionar para acabar con el concepto de enfermedad mental”

El ciclo de seminarios “El derecho a la capacidad jurídica en salud mental: apoyos y acompañamiento en salud mental” organizado por la Federación Salut Mental Catalunya con el apoyo de la Fundación La Caixa, reunió a algunos de los más relevantes especialistas sobre los derechos de las personas afectadas por trastornos mentales. La celebración de estas jornadas en el Palau Macaya ha permitido dar a conocer nuevos puntos de vista sobre la consideración que la sociedad tiene hacia las personas diagnosticadas y sobre los cambios de paradigma necesarios en el ordenamiento jurídico. Entre los invitados, especialistas internacionales de la talla del peruano Alberto Vásquez, coordinador de investigación en la Oficina de la Relatora Especial de la ONU sobre derechos de las personas con discapacidad o la norteamericana Tina Menkowitz, colaboradora en la redacción de la Convención de Nueva York. Ambos luchan por la plena aplicación del artículo 12 sobre los derechos de los pacientes en salud mental y deben lidiar a diario con dificultades legales y sobre todo con muchos prejuicios por parte de la sociedad.

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Tina Minkowitz

Detrás de la aparente fragilidad de Tina Menkowitz se esconde una fuerza y una determinación que serían difíciles de intuir a primera vista. Pequeña y delgada, sus ojos brillan detrás de sus discretas gafas con la determinación de la persona convencida de sus actos. Encerrada a los 18 años en una institución psiquiátrica,  esta neoyorquina decidió dedicar su vida a defender los derechos de los que la sociedad denomina “enfermos mentales”, consideración que ella rechaza de pleno. La experiencia, traumática pero también reveladora,  duró un mes y dejó una huella imborrable en la futura activista.

“Lo percibí como un mensaje de que la psiquiatría consideraba que había algo tan terrible en mí que había que destruirlo y que me obligaban a participar en esta destrucción de mí misma. Sobreviví como pude y luego me puse en contacto con los movimientos que luchaban contra estas prácticas. Era en torno a 1978 y por aquel entonces aceptábamos que nos llamaran “enfermos mentales” pero luego decidimos definirnos como “prisioneros mentales” porque así es cómo nos sentíamos. Ahora preferimos el término de “supervivientes de la psiquiatría”.”

Un mes después de la terrible experiencia que supone haber sido encerrada contra su voluntad, con administración de drogas y electroshocks, Tina tuvo un sueño en el que era abogada, algo que nunca se le había pasado por la cabeza. La idea germinó en su mente y acabó graduándose en una facultad de Derecho neoyorquina especializada en derechos humanos. Era el principio de una larga lucha contra los abusos de ciertas prácticas psiquiátricas.

“Encerrar a las personas en base a un diagnóstico psiquiátrico es una forma arbitraria de detención y por tanto un ataque a los derechos humanos más básicos. En cuanto a la administración forzosa de drogas la considero una forma de tortura. Si no aceptamos estas prácticas con disidentes políticos, ¿por qué lo aceptamos en base a diagnósticos médicos más que discutibles?”

Para Minkowitz, considerar que las personas diagnosticadas con trastornos no pueden contar con los mismos derechos que el resto de la población es relegarlas a nivel de objeto, y mientras la atención psiquiátrica esté más centrada en el control del paciente que en su bienestar se están destinando recursos a perpetuar los problemas en lugar de resolverlos.

“Es importante sacar el término del ámbito médico para integrarlo en el social:  lo que denominamos enfermedad mental es solo una forma de considerar ciertas experiencias  y no tiene por qué ser así. Las personas nos diferenciamos por nuestra manera de percibir experiencias en nuestra mente, por eso creo que no hay que hablar de enfermedad sino de “diversidad mental”. Cualquiera de nosotros puede sentir una angustia extrema o revelaciones u otros estados de conciencia. Y eso no lo considero como una enfermedad mental. Pueden ser malas experiencias pero en ese caso lo que necesitan es apoyo, no el castigo que supone la administración forzosa de drogas o el confinamiento en centros psiquiátricos.“

Alberto Vásquez trabajó para el gobierno de Perú durante muchos años antes de integrarse como coordinador de investigaciones para Naciones Unidas sobre derechos de las personas con discapacidad.

“El proceso de reforma legislativa es mucho más fácil que su aplicación. Muchas veces las cosas parecen claras en la ley pero transformarla en políticas concretas es más complicado. La clave para mí es hacer un trabajo transversal aprovechando los recursos ya existentes, por ejemplo en políticas inclusivas.”

Además, Vásquez hace hincapié en lo que se pierde la sociedad en general apartando a las personas afectadas:  “Con la segregación de las personas con trastornos mentales lo que hacemos es incrementar los costos porque esas personas sobremedicamentadas no pueden trabajar. Perdemos la diversidad, esta contribución de gente diversa en la sociedad. No hay que olvidar que somos parte de un engranaje social donde todos influimos en todos.”

Minkowitz también lamenta que no seamos capaces de aprovechar el potencial de personas con sensibilidades y aproximaciones a la realidad diferentes. “Nos perdemos nuestra propia humanidad y nuestra capacidad de crecer y construir relaciones nuevas, pero sobre todo nos perdemos la oportunidad de entender la profundidad de la naturaleza humana. Creo que lo que llamamos normalmente “locura” se debe en realidad a una falta de comunicación. La sociedad debe evolucionar para acabar con el concepto de enfermedad mental. Nadie es discapacitado, todos somos humanos con experiencias diversas: es parte de la vida y de lo que supone estar vivos.”

La clave, según Vásquez, es la adaptación de las legislaciones a puntos de vista más inclusivos. “Ahora mismo la tendencia en la mayoría de legislaciones es eliminar la incapacitación y establecer sistemas de apoyo para la toma de decisiones. Entonces en lugar de que alguien te restrinja en tu derecho a decidir, lo que va a pasar es que alguien te va a apoyar en tu toma de decisiones. Es un cambio de paradigma hacia la inclusión.”

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